Selene, la más experimentada en cuanto a impulsividad y locuras, había aceptado las propuestas intrépidas de Reggie, pero honestas, cargadas de ilusión y tan anheladas por los dos. Ella deseaba tanto como él ese mundo juntos, inmediatamente, sin desperdiciar más tiempo. Después de que ambos se prometieran no volverse a hacer daño y seguir adelante con esos planes, por más disparatados y precipitados que pudieran verse para cualquier oído que los escucharan; se entregaron sin miedos, dejándose llevar por lo que sentían, por su atracción voraz del uno por el otro, ese deseo que se atizó con los besos apasionados y las caricias que iniciaron cuando Reggie se posó sobre ella en el sofá del recibidor. Reggie le hizo el amor a Selene con un ímpetu abrazador, que no le dejara la menor duda de q

