Matthew removía el hielo en el trago que recientemente le habían llevado a la mesa. —La camionera ha demorado. ¿Crees que vaya todo bien? ¿Y si el barbudo la raptó de verdad? No quiero que la conciencia me persiga si algo le sucede. Martina rio por cómo su esposo solía ser algo exagerado de vez en cuanto y tenía la capacidad de recrear una novela completa en su cabeza en cuestión de segundos. —Cariño, he escuchando de Reggie desde mucho antes de que llegaras a España. El hombre podrá ser un amargado, hasta donde tengo entendido, pero estoy muy muy segura de que jamás le haría algún daño con toda intención. Siempre la cuidaba como perro guardián cuando no estaban Owen o los guardaespaldas a la vista, aunque fuera un chico de pocas palabras —comentó despreocupada para luego sorber el pr

