Una vez que Reggie y Selene estuvieron dentro del departamento, lo primero que él hizo fue examinar la mano de Selene cuidadosamente, pues, su tesoro más preciado se había magullado y necesitaba cerciorarse, antes de cualquier cosa, que no fuera de gravedad. Selene estaba sentada en su sillón preferido en un rincón de la pequeña sala, mientras que Reggie permanecía frente a ella. Él tenía una rodilla apoyada del piso y la otra pierna flexionada; le colocaba un vendaje en la mano sorprendentemente inflamada para inmovilizarla y lo hacía tan delicadamente que parecía estar curando a un bebé; sin embargo, reía bajo de vez en cuando, al recordar fragmentos de lo que sucedió fuera del departamento con el ya ex prometido. Por otro lado, a pesar de que su lesión molestaba, Selene sostenía una so

