Pese a que Reggie había dormido poco, se levantó agitado y con mucha energía como si se hubiese tomado algunas latas de bebida energética. A pesar del tiempo, el solo pensar en la cercanía de aquella joven peculiar, lo hizo salir de su cuadrada estructura diaria desde que puso un pie fuera de la cama. Reggie se prepararó de forma apremiante para salir disparado de su departamento después de dejar algunas frutas frescas sobre la encimera de su cocina, servidas especialmente para un visitante regular que, por supuesto, ese día no iba a poder ver. Como lo había prometido, Reggie fue al aeropuerto con Liam y Charlotte para recoger a Owen y a su esposa, Amelia. Durante todo el camino de más de una hora, en dirección a la casa de los Meyer, las charlas para ponerse al día se mantuvieron sin pa

