En la mesa del comedor, Reggie se encontraba congelado, con la mirada al frente, su brazo se apoyaba del borde y su mano sostenía el tenedor, el cual quedó apenas rozando un trozo de pollo, ni siquiera había probado su comida. Sus labios se veían ligeramente separados y escasamente parpadeaba. Frente a él, Selene devoraba su almuerzo grotescamente tan rápido como podía. «Vaya... de seguir así, se atragantará...» Pensaba sin salir de su asombro, él sabía que tenía un buen apetito, pero no la había visto comer de ese modo. En esta ocasión no había discreción en su mirada fija en ella y esa atención no estaba siendo ignorada por los presentes; sin embargo, su expresión denotaba más impresión que cualquier otra cosa, por lo que podría pasar por alto su inconsciente atracción. Desde donde se

