Abatida por las secuelas de su primera embriaguez y la actividad con Reggie en su departamento sin haber estado recuperada, Selene yacía tirada boca abajo en la cama de su habitación en casa de sus padres, después de que finalmente lograra conciliar el sueño al debatir con sus pensamientos, acompañada de su migraña. Repasó todo lo sucedido desde el momento de la barbacoa y su encuentro con aquel hombre que había amado durante toda una vida, recordó sus atentos gestos con ella que no se comparaban con los de nadie, cada palabra y confesión, cada beso y caricia, recordó hasta ese tattoo que él llevaba en su nombre, que la volvió a derretir. «Se sintió tan real y seguro.» Se repitió varias veces antes de lograr quedarse dormida. En medio de su sueño, percibió a unos cuidadosos dedos quitánd

