Aquel hombre que infinidad de veces dejo que algo andaba mal en él por ser escasamente afectuoso; el mismo al que ninguna de las mujeres con las que estuvo de paso le despertó alguna pisca de romanticismo o atenciones que fueran más allá de saciar sus necesidades masculinas; esa mañana, estaba ahí, en la cocina de su departamento, frente a Selene, escogiendo las palabras más dulces para explicarle lo que “Masmelo” era para él y todo el significado que albergaba ese tattoo outline, colorido y particularmente adorable que contrastaba con los demás que él tenía por todo su cuerpo. Selene estaba bastante conmovida por lo que le había confesado, sacaba cuentas desde cuándo él llevaba aquel tatuaje, dando como resultado que al menos unos 10 años tenía plasmada en su piel esa figura que siempre

