Puedo sentir como la colcha se hunde a mi lado, creo saber quién es el sueño, un cosquilleo se levanta en mi dorsal cuando su tacto en medio de la oscuridad repasa la zona. Mi piel reacciona, soy la culpable, no lo evito. ¿A quién engaño? En un instante en un solo segundo de tener su roce en mí, ya quiero rendirme. Mi respiración empieza a acelerarse, pierdo el control y ya puedo fingir seguir dormida. Como un buen adivinador mueve su palma en un ligera caricia sobre mi mejilla. El dulce gesto también pide algo, apagarnos, consumirnos al mismo tiempo. Me giro mirando su hermoso rostro bajo la tenue luz de la luna. Su reflejo, su rostro es realmente interesante, me parece perfecto. Es como ese lobo sensual que va en busca de devorarme. Quiero que lo hago. Sonrío un poco, a pesar de que

