El recuerdo llega a mi cabeza y casi lo tiro a la nada con el sonido de pasos en el exterior. Pero no reparo en ese y me centro en esa escena. Ya está de nuevo en mi mente. —Vas a ver qué te va a gustar. Tengo los ojos vendados y Ian sonrisa aflora mis labios, también siento el corazón que va a toda prisa y late a mil por hora, sé por qué lo hace, necesita ir más allá de lo que ya intuye y comprobarlo de una vez por todas, pero es una sorpresa y no puedo hacer nada al respecto. Porque él me va a sorprender, tampoco tengo idea de lo que ha tramado, pero muero de ganas por averiguarlo. En serio, deseo a todos costa dar con eso que está haciendo Alek. —¿Ya vamos a llegar? —en mi voz hay un galón que pintan las ansias, ese nerviosismo se desplaza dentro de mí, como un auto en la vía. Qui

