Necesitaba distraerme y la verdad Abel no me estaba ayudando recostado en la cama con una sudadera muy pegada al cuerpo, por unos segundos quise de volverme a la habitación y seguir a solas con él, pero tenía algo más importante que hacer. ¡Hablar con Max!, pensé en huir al darme cuenta de que me tomo como un juego, pero recobre un poco de valor al ver a su amigo rubio tendido en el suelo como todo un militar en guerra. — Bien ¿Sobre qué debemos hablar Amy? Le seguí hasta llegar a un lado de la piscina donde no puedo negar que me atrapo unos segundos, tenía luces de color azul que hacía lucir el lugar muy juvenil, una pequeña cascada al fondo, para ser breve una piscina típica de un ricachón tipo Jeff de Playboy. Volviendo a la realidad vi al castaño justo a los ojos, algo que me hizo

