Después de un agotador viaje en avión al que le siguió un breve viaje en yate finalmente llegaron a una isla. — ¡UNA ISLA!!! — gritó Sky feliz mientras aceptaba la ayuda de Franco para bajar del bote y él no pudo evitar sentirse contagiado de su felicidad. Así que sonrió al verle la cara maravillada por la belleza del lugar. Se habían quitado los zapatos, él se arremangó el pantalón. Aunque con un pequeño bote los habían acercado al lugar. Finalmente, después de tanto trayecto estaban en la isla tropical que había elegido para pasar su luna de miel. Estaba cerca del Caribe, y era pequeña y privada, y la había reservado solo para ellos...ni siquiera iba a haber empleados así que iban a estar en esa pequeña mansión completamente solos ellos dos por al menos quince días. Una persona como

