Capítulo 1. Ultimátum

932 Words
MILÁN UN AÑO MÁS TARDE Gianni había convocado a su hijo Franco a su casa de Milán, la gran casa familiar llena de obras de arte donde todos los Ferrante habían crecido. El viejo diseñador y sastre estaba cansado. Quería dejar ya la empresa y dedicar sus últimos días a estar con sus nietos y sin embargo algo le hacía rehusarse a dejar aún su emporio de moda: su hijo Franco. Si bien estaba feliz del crecimiento de su muchacho y todas las responsabilidades que había tomado, por alguna razón todavía tenía renuencias a dejar en sus manos la empresa y él sabía muy bien porqué... — A tu edad yo ya tenía tres hijos e iba por mi segundo matrimonio, ¿y qué tienes tú?. Una amante...bah si se le puede seguir llamando amante, a esta altura del partido, a esa mujer que es una maldita sanguijuela chupa sangre — murmuró Gianni con marcado desdén. Pues nunca le había gustado esa mujer. Era arribista, infiel y aprovechada...pero por alguna circunstancia, su primogénito no lo podía ver. — ¡TE PIDO QUE NO LE FALTES EL RESPETO A ROBERTA!— dijo Franco elevando su tono de voz varios decibeles por sobre la de su padre. — MASCALZONE FRANCO, BÚSCATE UNA BUENA MUJER, CÁSATE Y TEN AL MENOS UN HIJO ANTES DE QUE MUERA ¿TANTO PIDO? HASTA TU HERMANA FRANCESCA, QUE ESTÁ CASADA CON UNA MUJER ESTÁ PENSANDO EN AGRANDAR LA FAMILIA POR AMOR DE DIOS, Y ERA UNA FIESTERA SIN REDENCIÓN — Protestó Gianni, que estaba sentado y en un arranque de ira tiró su bastón a la mierda. — Los tiempos cambiaron — gruñó Franco, quién había tenido ya no sabía cuántas veces esa charla con su padre esos últimos años. Y con eso se refería a que no tenía porqué casarse, aún le faltaban dos años para los 40...era joven todavía aunque su padre no lo entendía. — MALEDIZIONE, SI NO TE CASAS ANTES DE QUE ME MUERA TE JURO POR DIOS QUE LE DEJARÉ TODO A TUS HERMANAS, Y LE LEGARÉ EL SILLÓN PRESIDENCIAL DE LA "CASA FERRANTE" A TU HERMANA CHIARA— le advirtió su padre en tono amenazante. — ¿ACASO ME ESTÁS AMENAZANDO? — Preguntó Franco...odiaba que su padre lo sometiera a esa clase de planteos y más aún, que lo intentara manipular diciendo que iría a dejarle "Ferrante" a su hermana —. Estás siendo injusto y mezquino, sabes lo que me he roto el lomo estos años para llevar a la empresa hasta lo más alto ¿y quieres dejarle tu legado a Chiara???— siseó entre dientes. El viejo Gianni Ferrante se levantó, apoyando sus puños en la superficie pulida del escritorio de caoba. — Hijo...solo quiero que te alejes de esa mujer de una vez por todas...estás perdiendo los mejores años de tu vida por ir tras una puttana que solo ha traído desgracias a tu vida Franco se puso todo rojo y su sien empezó a latir, apuntó con el dedo índice a su padre. — Te dije que la dejaras fuera de esto con un demonio... — SE ACABÓ, VOY A LLAMAR YA MISMO A MI ABOGADO PARA CAMBIAR EL TESTAMENTO — dijo Gianni y agarró el tubo de su antiguo teléfono de línea. — Suelta eso — exclamó Franco que intentó sacárselo de las manos y empezó a luchar con su padre. En un momento Gianni soltó el teléfono y se puso pálido, se llevó una mano al pecho. — Ay ay ay...— se quejó con un rictus de dolor en su boca. — PAPAAAA — gritó Franco que lo atajó en el aire mientras el teléfono quedaba descolgado y olvidado. Pasando a segundo plano. Poco después el médico de su padre salió con él de la habitación. — Dígame la verdad doctor...— suplicó Franco, que todavía se sentía culpable por lo acontecido. — Tu padre está delicado Franco, no puede tener ningún disgusto ni sobresalto...su corazón está frágil, ¿entiendes hijo? — le dijo con confianza pues lo conocía desde niño. Franco agachó la cabeza sintiéndose terrible y asintió, sin decir nada. En el fondo sabía que su padre tenía razón con Roberta, pero sentía que no podía descartarla en ese momento porque estaba pasando un mal momento...después de todos esos años... Al menos creía tener el deber moral de ayudarla, de estar para ella. Cuando despidió al médico, Franco entró al cuarto de su padre...éste lucía del mismo color de las sábanas: blanco. Y tenía los ojos semicerrados. Si Chiara se enterara de eso le daría una patada en el culo...y lo peor era que se la merecía. Se sentó a su lado. Agarró una de las manos de su padre y agachó la cabeza. — Perdón papá...— murmuró compungido. Gianni suspiró y con su mano libre palmeó la cabeza de su hijo. — Ya ya... — Yo sé que tienes razón...pero no puedo dejarla tirada...— confesó. — Entiendo que quieras comportarte de manera honorable, pero creo que ni siquiera la quieres ya...no como hombre...— apuntó Gianni. Franco hizo silencio y no respondió. Dándole la razón, a su manera. — Solo prométeme que vas a estar abierto a la posibilidad Franco...no quiero discutir más. Pero haré lo del testamento, ya te aviso...con una salvedad...te doy todo este año para que consigas una buena mujer y conciban un bebé... si asumes ese tipo de responsabilidad me retiraré inmediatamente del negocio y quedarás a cargo como CEO de la empresa, en caso contrario le cederé el puesto a tu hermana Chiara, hijo...
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