— NO PUEDO CREER QUE SEAS TAN HIJO DE PUTA, ¡NO PUEDES HACERME ESTO!, ¿ME OYES? ¡NO PUEDES HACERME ESTOOO! — Gritó una Roberta desencajada en el teléfono casi rompiendo los tímpanos de Franco en el proceso. — No es contra ti Roberta, ya hablamos de esto...padre lo exigió para heredarlo...— dijo con cansancio no dispuesto a decirle la verdad a la mujer que durante tanto tiempo significó una pieza tan importante de su vida. —TÚ NO PUEDES DEJARME ASIII —exclamó histéricamente ella y él se agarró el puente de la nariz cansado. — Roberta...yo siempre estaré para ti, solo que ahora Sky será mi esposa y deberás aceptarlo — le dijo de forma tajante ya cansado...él la entendía, claro que la entendía...pero así y todo a veces los desplantes de la mujer eran inauditos. Sus gritos, intolerables

