— Aquí estamos, somos nosotros — se apresuró a contestar Franco y con un cúmulo de sensaciones y una ansiedad a flor de piel se apresuró a preguntar antes de siquiera permitirle al doctor hablar —.¿Cómo está mi mujer? — preguntó y su tono era casi suplicante. Gigi se acercó a él por el costado, era su forma de decirle que estaba acompañado, mientras el doctor los miraba con rostro serio a ambos. — La señora está muy delicada, no voy a mentirle... hay perdido mucha sangre y tiene la presión muy alta, estamos tratando de estabilizarla...ella... tuvo un paro cardíaco durante la operación... — finalmente admitió y la joven hermana de Franco contuvo un sollozo mientras al italiano se le hacía un nudo en la garganta y un revoltijo en el estómago. — Pero ella... ¿vivirá? — preguntó con un h

