No pudo apartar de su mente la mirada que le dedicó. Era de tristeza estaba seguro que en ese momento no sentía rabia, la que debió de haber sentido cualquiera en su lugar. Era solo tristeza y decepción. Debió haber sabido que asistiría nunca se imagino que Hilda haría algo así estaba feliz con su compromiso, pero a pesar de los años no pudo perdonar. Eso era lo que tenía su alma en constante depresión y negación, tenia que hablar con ella. Fue un cobarde que no tuvo el valor de decirle quien era y que a pesar de ello sus sentimientos eran los mismos, pero las malas intenciones con las que se acerco eran un peso para su indecisión. Portland dejó una marca enorme visible en su labio que tardaría en sanar, aunque le dolía más que la que ella había dejado en su corazón.

