Compláceme. Capítulo 18 Sólo quédate. Dante no demoró ni veinte minutos en llegar a la casa de Aby y cuando se bajó lo primero que le llamó la atención, fueron las ventanas cerradas con las persianas bajas. Un escalofrío le recorrió el cuerpo al imaginar cuanto pudo haber sufrido al enterarse de su familiar muerto y lo imbécil que fue no sólo en mantenerla encerrada por horas en el restaurante sino por molestarla en un momento tan doloroso como la pérdida. Por primera vez estaba nervioso de ver a una mujer. Las manos le sudaban, el corazón palpitaba rápido, su respiración se entrecortada y la preocupación lo empujaba a llamar a la puerta. Dos golpes a la puerta y esperó, pero nadie salió, por lo que intentó una vez más. Aby escuchaba los golpes, pero no tenía fuerza para levan

