CAPÍTULO XIX

1034 Words
"Todo lo que está bajo el cielo tiene un tiempo de caducidad" Angy. Aquí estoy. Esta soy yo, o al menos eso es lo que creo. Camino vacilante sobre el lodo cubierto de sangre... ¿Qué paso? El zumbido en mis oídos desaparece y caigo en la cuenta de lo que sucede, hay una guerra y estoy en medio. — ¡Nina!, maldición ¡Nina despierta! Hay muertos por doquier pero no me detengo a indagar en sus rostros por miedo a conocer a alguno de ellos, giro sobre mis talones y busco aquella voz masculina que pide a gritos algo. — ¡No te mueras!—es un chico de cabello n***o con ojos azules, de tez pálida y ojeras prominentes. Lleva una especie de uniforme blanco cubierto de sangre, arena y no sé qué más porque no puedo detallarlo debido al cuerpo inerte de una castaña que tiene sobre sus brazos mientras pide algo que tanto él como yo sabemos que no va a pasar. —Maldita seas, no debiste ser tan imprudente. Me acerco a paso lento y me agacho para estar a su altura, debido a que esta arrodillado con el cuerpo en el suelo me era difícil verle a los ojos de frente. Se detiene de abofetear el rostro pálido de la chica y me observa con sus ojos tan profundos calándome en el interior de mi alma. —Angy... —Murmura bajo y me volteo a buscar a la persona que menciona, pero solo veo muertes y a un chico de baja estatura con dos espadas cortar la cabeza de otro y reír mientras la patea lejos. Siento náuseas y me pongo en pie al reaccionar por completo, no entendía bien nada de lo que pasaba pero estoy muy segura que esta no es una guerra normal, aquí no veo militares solo un montón de locos corriendo de un lugar a otro mientras matan a personas que no se defienden en absoluto. — ¡Cuidado! Algo rosa mi mejilla y la toco de inmediato con mis dedos, sintiendo como la sangre escurre de ella. Un gemido se escapa entre mis labios cuando el dolor se hace notar, una asiática pasa por mi lado empujándome y haciendo que me tambalee un poco, la miro con desprecio y ella saca la espada con calma del cuerpo inerte que yace a sus pies. —Te dije que no huyeras, cobarde. —Comenta con desprecio y siento la bilis subir, quiero vomitar estas personas no son normales y lo más extraño es que no me han tocado ¿acaso me están reservando para el final? Busco con la mirada entre los c*******s y ahogo los sollozos, en busca de mi nana mi hermana y Elliot mi cuñado pero gracias al cielo no los veo así que suelto un suspiro de pura calma. — ¡Angy Atrápalo! —grita una morena desde el otro lado. Y con la mirada sigo la de ella quien ve a una chica con gafas correr al otro lado de la cerca eléctrica, de momento la morena se gira y me ve confundida como esperando algo de mí y en medio de ambas una extraña llama de rojo intenso pasa, la sigo sorprendida y veo como cae sobre la chica que subía por la cerca quemándola por completo. — ¡Bien hecho Reil! El chico mencionado hace un ademan con la cabeza y se dirige a nosotros igual que todos los otros, vienen conversando como si nada hubiera pasado aquí, cuando se perfectamente que paso algo Inmenso. — Tonta —Me tambaleo por el empujón que me ha dado la morena, la cual de cerca me recuerda a una vieja amiga de la infancia. — Por poco y se va corriendo al bosque. — Ríe negando y me toca la mejilla, de inmediato quito mi rostro por el dolor y ella sonríe. —No es nada grave, has tenido peores. Él chico que hasta hace no mucho sostuvo el cuerpo de una chica muerta se levanta y sin más me abraza, como si me conociera de hace mucho y me extrañara más que a nada. Su aroma a azufre me descoloca un poco pues no había olido algo así en mi vida antes y de prontos sus labios cálidos, húmedos chocan con los míos con fuerza, llenos de anhelo y lujuria. — Te extrañe tanto, amor. Unas lágrimas escurridizas se escapan de sus ojos cerrados y yo, siento el miedo correr por cada parte de mi cuerpo. ¿Quién es este hombre? Pensé sin duda alguna que su novia era aquella que yace inerte bajo los escalones de un edificio enorme al cual los años parecen haberle pasado cobrando hace algún tiempo y que de verdad, estaba sufriendo su pérdida. — ¿Quién eres tú? —pregunto por lo bajo solo para que él me escuche. Su pecho vibra y creo que está riendo, cuando me alejo un poco confirmo que sí lo está. Tapa su boca con una mano para contener la risa y los ojos que una vez fueron azules se han vuelto negros en su totalidad. —Buena pregunta. —Comenta al cesar. —Yo soy Marcus, preciosa y Dylan está haciendo fiesta aquí adentro —se señala a sí mismo y empiezo a creer que tiene varios tornillos sueltos en su cerebro, está loco. —No tiene el valor para hacerte frente, dice que lamenta haber sido tan débil y no ser él quien te buscase. Finjo una sonrisa y me aleje paso por paso, un hombre enorme de smokin me abraza y me hace girar sobre mis pies para luego alejarme aun en el aire y sonreírme. —Oh, pequeña. Nunca vi a alguien ser tan fuerte como tú, digo no sé cómo le hiciste para saltar dentro a través del tercer piso y sin un rasguño ponerte en pie y desatar a los chicos. Incluso, lograste desmentir toda esta farsa, sabía que mi amada no estaría tan loca como para hacerle daño a nuestro hijo. Me abraza fuerte y siento que el aire me falta, así que como pez fuera del agua hago movimientos hasta que me deja en el suelo riendo. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD