Capítulo 2: La Entrada, Parte 1.

1784 Words
Lamentablemente el día no resultó como lo planeado, la tormenta hizo su presencia a las 3 de la tarde, nos quedamos en la plaza central, refugiándonos, la casa de mis abuelos está un poco apartada de las demás casas.Pasados exactamente treinta minutos mi abuelo apareció en el Jepp de nieve. Al día siguiente: —Estoy aburrida—dije sentada en el sofá. —¿Qué quieres hacer?—pregunta Jazmín. —Nada—contesté. —No ayudas estúpida—contesta Lilian—ay señores salgamos, vámonos a beber—dijo ella. —Mis abuelos no querrán—dijo Nathaniel. —Coño—contesta. Beylis, Samuel, Mindres, Ángela, Seliné y Shanelly salieron a la biblioteca. No tengo ganas. De nada en lo absoluto. —Me iré a dormir—dije levantándome perezosamente del sofá. —A penas y son las dos de la tarde muchacha—dice Lilian. Levanto mis hombros restándole importancia. —Ay yo la voy a imitar—dice Jazmín siguiéndome mientras subo las escaleras a paso de tortuga. Me pesa el cuerpo. —También yo—dice Nathaniel para después pararse. —Ya que, hasta yo me voy—dice Lilian al final. No llegue bien a tirarme en la cama cuando entra una Shanelly toda eufórica en mi habitación. —Arréglate—dice ella para después salir. Chasqué la lengua y me acosté.—que te arregles te dije—dice ella halándome de un brazo. Esta niña si jode. —Déjame dormir—dije quitándole mi brazo. —No, levántate, sé que no quieres dormir—dijo y se sentó en mi cama. Dios quítamela de encima. —Shanelly—la llamé y vi que me prestaba atención—no me jodas por favor y gracias—dije para pegar la cabeza en la almohada. —No—dijo tajante. Coño cuando le da por jode que jode no hay quien la pare. —¿Qué demonios quieres?—dije exasperada. —Que levantes tu cuerpo, te arregles y que nos vayamos a esquiar—dijo y rodé los ojos, me volví a acostar. —No me convence—dije entre la almohada. —Habrá comida para el viaje a la montaña—dijo y me pare como rayo a arreglarme. —Excelente, así me gusta—dijo y salió. Me puse ropa adecuada y en menos de 10 estuve en la sala. —Animada y pico ta'—comenta Lilian—desde que te mencionan comida de una te animas—dice ella—maldita glotona, a mí también me dijeron lo mimo' y mírame, aquí toy'—dijo ella riéndose. Salimos y nos fuimos en el auto de Shanelly, muy lindo de, por cierto. Llevamos unos minutos andando, me extrañe no encontrar a los demás, pero Shanelly aviso que estaban esperándonos allá. Aparcamos el vehículo en una zona segura, pagamos el alquiler del estacionamiento y caminamos por un sendero que nos llevaba a la cima de la colina, obvio yo no iba a sobre agotarme y decidí subir sentada en el teleférico. Ya en la cima encontré a los muchachos. —Hola pequeñas lacras de la sociedad—dije yendo a alquilar los instrumentos para esquiar. —¿Han esquiado alguna vez?—pregunta Beylis. —La verdad es que no, me da miedo, pero confío en los poderes de mis amigos para que me salven—dije con una sonrisa inocente. —Si claro, sueña—agrega Samuel colocándose los esquíes. —Mira quien fue a hablar, una vaina que no puedes vivir sin mi aqueroso—dije lanzándole una bola de nieve que no sé cómo se dejó pegar en la cabeza. —Estúpida, mi pelo idiota—dije el quitando toda nieve de allí. —Okey gente, llegamos—añade Shanelly.—aprovechemos que no hay gente y pongámonos en línea—dijo y cada quien se colocó en un lugar y yo no perdí tiempo y jocie mi lado junto a Samuel por si las moscas. —¿Preparados?—pregunta Shanelly. Los demás asintieron. —Supongo—dije no muy segura. —¿Listos?—agrega la misma. —NO, no, espera—dije mientras retrocedía. —¡FUERA!—grito y sentí que me empujaban. El galillo se me iba a salir de tanto que grite. Los demás gritos de júbilo se escucharon, ellos disfrutaban yo no. —LA PUTA MADRE QUE LOS PARIO, NO SE COMO FRENAR—dije gritando más groserías. La velocidad de esta mierda avanzo más, era una muy mala idea, esto será un desastre... un pino empezaba a acercarse a mi posición a toda velocidad, quede tiesa, no sabía qué hacer, mala mía por subirme en esto, solo opte por agacharme y cerrarlos ojos, estaba lista para el golpe, cinco... cuatro... tres... dos... uno... el golpe nunca llegó. Abrí los ojos y no había más pinos, miré como pude sobre mis hombros y lo vi lejos. Mire desconcertada alrededor y mi vista llego a parar donde Samuel, el cual me guiño un ojo y supe que fue cosa de él, gracias al cielo y a él también. Nos encontramos ahora caminando por el bosque, no tan lejos de la montaña de esquiar. Para detenerme fue todo un poema, Samuel uso un hechizo para intentar detenerme el cual salió mal y aumento mi velocidad, tuvo que optar por una malla elástica, me estrelle contra ella, no fue tan doloroso. Lo que si duele ahora es mi garganta de tanto gritar, Ángela comenta que mi grito se llegó a escuchar hasta Luxemburgo. Shanelly nos puso un juego, muy divertido por así decirlo, era encontrar una planta azul neón la cual tiene propiedades curativas, es mágico, se dice que es prima de la flor que sano a la reina en la historia de rapunzel, aunque nunca han encontrado a dicha flor. La Anthupucus Animorticus Curitae nombre científico de dicha flor azul, se encuentran cerca de las cimas montañosas de por aquí, con tan solo un pedacito de su pétalo mezclado en un té de orégano llega a sanar hasta la picadura venenosa mas mortífera. Nunca he visto una, por lo menos no en persona, pero dicen también que quien la encuentra con intenciones de llevárselas debe responder a las preguntas del animal más puro en el mundo, el unicornio blanco, el cual es capaz de ver tu corazón y saber de verdad tus intenciones. Para ser sinceras quiero encontrarla solo para ver el unicornio, y supongo que Shanelly lleva una vida entera buscando dicha flor solo para hablar con aquel mítico animal. Me separé un poco del grupo, me sentí atraída hacia una zona donde se encontraban arbustos de zarzamora. Delicioso. Pero no tenía ganas de tomar frutas, me pare frente al arbusto de mi tamaño y de reojo vi un resplandor azul, curiosa me acerque, con pasos cautelosos. La curiosidad mato al gato, ignore la vocecita de mi conciencia y miré de dónde provenía la luz. Era un colibrí, con un azul tan brillante que irradiaba luz propia, hermoso, estuve de acuerdo con aquella vocecita de mi voz interior. Me acerqué y el colibrí se alejó, sentí un impulso de perseguirlo y así lo hice. Tuve que esquivar unos obstáculos cada vez se hacía más angosto. Me pare ya cansada de correr, caí de rodillas y suspire profundamente cerrando mis ojos, ¿en que estarán los chicos? Los abrí y mire al colibrí volando a mi alrededor y luego hacia una dirección, quería que lo siguiera, no perdí tiempo y continúe con mi maratón, no pasaron tantos minutos cuando me tropecé con una rama bastante gruesa, maldije con mi cara en el piso y como pude me fui levantando. Mi cara se desencajo al ver lo que tenía en frente de mis ojos... era aquella flor, y el colibrí absorbía el néctar de la misma, y al hacerlo brillaba más, ahora entiendo su tan peculiar color. Luego de admirar tan bella cosa me percaté del lugar donde se encontraba, era la entrada a una gran cueva, con la entrada del largo de un edificio de cinco niveles y de ancho como de tres casas pegadas en una línea, mi boca se abrió en una gran o, avance a pasos pocos seguros y examine aquella entrada tan... extraña, me desconcierta que algo tan grande no se divise de lejos, la entrada de la cueva estaba sellada con una puerta de pura roca, Dios, unos gigantes debieron de cerrarlas, tenía escrituras por todas partes parecían las grutas de la tan famosa serie de Shadow Hunters, deja que Shanelly vea esto... acaricie la entrada y sentí como una electricidad pasaba por mi cuerpo y se concentraba en mi zona v, aleje inmediatamente mi mano. Di la vuelta y observé a los chicos mirando todo con asombro. —¿Cómo supieron dónde estaba?—pregunté confusa y feliz porque están viendo todo. —Te tengo un chip por si acaso—añadió Samuel y le ignoré, estaba embobada con el brillo de la flor, me acosté cerca de ella, admirando su bella. Los demás hicieron lo mismo. —Es preciosa—dijimos al unísono y reímos. —Quizás se sienta sola en un lugar como este—agregó jazmín. —Con sed quizás, hace días que no llueve—dice Shanelly. —Pero lo más sorprendente es porque no tiene rastro de nieve y ayer nevó como cosa loca—dice Seliné. Es cierto, mirando bien el alrededor, no había rastros de nieve, y el sol penetraba como si fueran las una, era todo cálido. Me empezó a dar calo, quite todo el ropero de encima mío, los demás me imitaron. —¿Alguien trajo agua para darle un poco?—dice Mindres. Ángela asintió y le paso la botella. Le dimos de beber un poco, mucho en exceso no es bueno. —Daniela ven a ver—me llamó Samuel y fui hacia la puerta, medio a medio de ella para ser exactos, tenía un agujero y arriba una forma extraña de punta.—préstame tu collar—dijo extendiendo su mano. Lo mire incrédula. —Esas cosas pasan solo en películas, pero está bien, procura no perderlo o te dejo sin hijos—dije tendiéndoselo. Entro como anillo al dedo. —Parece que falta esa cosa con punta—añadió Beylis. Asentí, miré por curiosidad la flor... sus pétalos tenían la misma forma que el tallado. —Creo que, un pétalo debe ir ahí—dije y me miraron raro—no les parece curioso que la flor este justo aquí... —Bien, arranquémosle una y listo—dijo Seliné subiendo los hombros. —NO—grité. Me acerqué a la flor y detuve a Seliné.—no seas un animal, es un ser vivo y siente—dije agachándome. Me puse en dirección de la flor.—Oye, disculpa por molestarte, pero me podrías prestar uno de tus pétalos por favor—dije amable con una sonrisa. Carraspearon en mi espalda y mire a los chicos mirándome como si estuviera loca, rodé los ojos y mire la flor, poco a poco pude notar como un pétalo se desprendía, lo tome y le di las gracias, no sin antes echarle más agua. Mire a los chicos con burla. Samuel puso con cuidado el pétalo y este se pegó como postalita, la tierra vibró debajo de nuestros pies, parecía un terremoto, la piedra empezó a moverse dejando ver un poco el interior de aquella cueva. Unos minutos después se abrió completamente y estaba iluminado todo su interior gracias a un musgo especial de color verde... sentí tanta curiosidad como nunca antes en mi vida y me adentré un paso, sin mirar atrás... algo me invitaba a explorar este lugar, algo me llamaba, era como si la cuerda roja del destino me halara hacia dentro... Sin saber lo que me esperaba... entré.
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