- ¡Felicidades! ¿Te ha llevado mucho tiempo enseñarle a Francis estas cosas? ¿La música, las órdenes y el resto? ¿Los pedidos y el resto de cosas? El hombre sonríe. - ¿Se puede decir que está bromeando, señorita? Francis me lo ha enseñado todo. Ni siquiera no tenía ni la más remota idea de cómo silbar. Mia mira a Axel con energía. - Vamos, no seas tacaño... dale algo también... Axel abre su cartera. - Sólo tengo billetes... - Entonces, en ese momento, ¡dale este! Mia saca un billete de cincuenta euros y lo mete en la casa del jaybird. Axel no puede detenerla. Además, ya ha pasado el punto de no retorno. El hombre toma nota. Se le cae la mandíbula. Entonces, en ese momento, sonríe a Mia. - Muy agradecido... vamos... ponte uno de estos granos en la boca. - ¿Yo? ¿No es peligroso

