El día transcurría normal, como todos los días en la pequeña Maracaibo, mi madre sabía cómo me sentía realmente, escucho sus pasos detrás de la puerta de mi habitación, sé que es ella, porque conozco sus pasos. Abre la puerta y entra a mi Habitación. —Tranquilo, conseguí una pareja de baile, y si no conseguís a nadie, yo te ayudo, —Gracias mamá, te lo agradezco de verdad Me sentí peor cuando salió de mi habitación. ¡Incluso mi madre piensa que no tengo esta habilidad! ¡Encuentra un compañero! ¿Y si me levanto a bailar con ella? Incluso si vivo hasta los cien años, no lo alcanzaré. ¡Supera la vergüenza! Puede ser y creo con certeza, hay otras personas no diferentes a mí con esta situación. Ha sido seleccionada Tesorero, tampoco tiene socio. Es del tipo con el que nadie quiere salir, y L

