Centró su Atención en la pantalla del ordenador. Prácticamente Ashton la había echado de su despacho. En realidad, había sido ella quien había dicho que no, entonces, ¿qué derecho tenía a mostrarse enfadada y herida? Ella apretó los dientes y se marchó del despacho. –¡Estúpido! –Replicó mientras se iba No importaba si tenía derecho o no a mostrarse enojada y herida. Lo estaba. Y mucho. Penélope continuó con su trabajo, pero esta vez de mal humor. No esperaba ese comportamiento de Ashton y mucho menos que la corriera del despacho por negarse a verlo esa noche, simplemente escuchar la palabra hotel para Penélope no era agradable. No era el tipo de mujer quien acude a esos lugares por momentos de pasión. Por otro lado Ashton estaba muriendo de ganas de tener de nuevo a Penélope , pero n

