-Y si, fue divertido pero ya extrañaba a mi hijita.- sonrió mamá, mientras lavaba unas tazas. - Pues, que bueno que hayas vuelto.- sonreí, secando un plato. Y si, era una linda escena madre e hija. Ella me contaba como la había pasado en su viaje de trabajo a Londres. Y yo trataba de ocupar mi mente en algo que no sea esos malditos ojos azules. - Que bueno que todo haya mejorado, ¿no lo crees? Han pasado tres meses desde que nos mudamos aquí y ya tenemos una nueva vida. Tu conseguiste nuevos amigos, nueva escuela...-le corte. -¿Desde que nos mudamos? ¡Por favor! Tu tenías unos días aquí cuando te marchaste, dejandome completamente sola.- deje el trapo. - Lo sé hija, tenía que irme y lo sabes. Pero te quedaste con los Henderson. -Podrías haberme llevado contigo.- solté. - Me habría

