¿En que momento todo se había ido al carajo? ¿En que momento pasamos de jugarnos bromas a declararnos que saldríamos de la vida del otro? No lo sabía. Como era de costumbre, había una pequeña parte de mí que me exigía que no lo dejara ir. Pero, mi cerebro, mucho más fuerte, me gritaba que estaba bien lo que había hecho, que no valía la pena gente como Luke. Caminaba hacia los vestidores, seguramente allí habría algo con que secarme. Quería y necesitaba estar sola un poco de tiempo. No quería hablar con nadie, no quería tener una práctica donde el tema seria que era lo que Luke me había dicho y porque no lo había enfrentado como hace unos días atrás. No tenia ganas de esos chismeríos. Entre al vestidor, rogando que no hubiera nadie. Me senté en el solitario banco y suspire. ¿Qué

