El brindis llegó y el momento del intercambio se hizo presente, los amos ofrecían a sus sumisas como si de una venta se tratara, está mujer que se apareció hace poco seguia allí perpendicular a nosotros, me inquieta ver cómo nos mira ¡Qué demente!, no puedo negar que independientemente de las máscaras que traigamos puestas, el prototipo de personas que están acá son realmente atractivas. Harry no pronuncia ni una sola palabra, solo mira a su alrededor disfrutando el espectáculo por decirlo así. Algunos cuantos buscan más compañeros para hacer sus encuentros en grupo, no puedo negar que la curiosidad me tiene al borde. El reloj mueve sus manecillas de forma rápida, es un parpadeo ya estamos a poco de la media noche, mantenernos la charla con una pareja, el hombre parece ser el sumiso, manti

