Mi pecho comenzó a subir y a bajar, la adrenalina estaba recorriendo mi torrente sanguíneo. Maya salió del baño y dio media vuelta para mostrarme que ya estaba lista, pero mi mente estaba en otro lugar. Di un movimiento con mi cabeza y un sonido de mi boca salió mostrándole que había quedado perfecta como siempre. La puerta sonó tres veces, mi mamá llegó a avisarnos que ya había bastantes personas abajo, que debía bajar. Al caminar por el pasillo que conducía a las escaleras ya podía ver cómo los meseros subían y bajaban con charolas repletas de copas y licor, se escuchaba la risa de mi papá, estaba hablando con unos socios. Al bajar los saludos y felicitaciones se hicieron presentes, algunas personas que no conocía y otras tantas que hace años no veía. Mis ojos buscaban a un invitado en e

