Lysander —Bien hecho. Es como patinar sobre ruedas, si alguna vez lo hiciste. Es más fácil mantenerte erguido si sigues moviéndote. Contuve las ganas de extender los brazos a los lados para equilibrarme mientras me deslizaba lentamente a su lado. No necesitaba parecer más tonto de lo que ya lo hacía. —Empuja con un pie a la vez, un poco en ángulo. Encontrarás tu ritmo —continuó. En un instante estaba a mi lado, girando y patinando de espaldas para observarme mientras intentaba seguir sus indicaciones sin caerme. —¿Cómo es que eres tan buena en esto? —pregunté. Un surco profundo en el hielo me hizo tambalear; mis brazos se extendieron por reflejo, y en un segundo ella ya se había detenido, acercándose demasiado y agarrándome de los bíceps para estabilizarme—. Gracias. Un pesado silenci

