POLLIE Las cosas se estaban moviendo demasiado rápido como para poder asimilarlas. Robert chocó su copa contra la mía, y la mimosa casi se derramó por el borde del vaso alto. —Por nosotros —dijo, sin molestarse en bajar la voz en el restaurante abarrotado de gente que intentaba disfrutar su desayuno—. Y por ti. —Deja de presumirme —murmuré, tratando de disimular la pequeña sonrisa que no podía ocultar mientras llevaba la copa a los labios—. Nadie nos está prestando atención. —No me importa si nos prestan atención. —Cortó una porción de su eggs benedict, dejando que el centro líquido cayera sobre el salmón y las espinacas—. Estamos aquí para celebrarte. En dos días, serás la gerente completa. Sin más Hank reteniéndote. —Eso no es precisamente motivo de celebración —me reí. Me sorpren

