LUCAS La puerta de mi oficina se abre de golpe temprano a la mañana siguiente. Zaylee está en el umbral como un ángel vengador, con los ojos verdes entrecerrados y el cabello cayendo a su alrededor como un halo dorado. Todo en la expresión de su rostro es asesino. No sé quién la está haciendo enfadar, pero por la forma en que me mira, supongo que tengo algo que ver. —¿Puedo ayudarte? —pregunto, recostándome en mi silla y mirándola. Zaylee cierra la puerta antes de cruzar la habitación con pasos firmes y dejar caer su teléfono en mi escritorio. Toma asiento al otro lado del escritorio, cruza los brazos y levanta una ceja. —Mira esa mierda. Tomo su teléfono y de inmediato siento que la sangre se me hiela. Hay una foto de Zaylee junto a una mía con un titular sobre acostarme con la empl

