LYSANDER El incesante piar de los pájaros en los árboles de arriba bastaba para mantenerme tan concentrado como era humanamente posible. Parte del terreno tendría que ser despejado. No demasiado, y desde luego no lo suficiente como para arruinar ninguno de los ecosistemas naturales, pero aún habría trabajo por hacer. Ya estaba haciendo los cálculos mentales para averiguar cuánto extra costaría además del precio del terreno en sí. —En cuanto a la fauna, hay muchos, eh... alces que viven en la propiedad. Nunca han sido un problema antes, pero podría ser algo a tener en cuenta si vas a tener gente en el bosque —dijo Silas, su voz resonando entre los árboles. Se volvió hacia mí cuando tropecé con un tronco caído, mi rodilla derecha gritando de agonía. Malditas recaídas—. No sugeriría despl

