LYSANDER Los tacones de Chloe resonaban sobre las baldosas del silencioso local de Louis Vuitton, y el sonido me taladraba los oídos. Había insistido en que fuéramos a Denver para una jornada de compras. Al parecer, Dominic prefería las cosas más finas de la vida, así que los artículos de lujo eran la forma de ganarse su corazón y el de sus padres. Tenía lo que parecía una lista interminable de ideas de regalos para ellos. Con cada artículo que Chloe miraba, examinaba y tocaba, mis opciones se multiplicaban al punto de volverse imposibles de reducir. O tal vez ese era su objetivo: volverme loco y hacerme gastar cientos de miles en su prometido y su familia. —¿Puedes elegir algo de una vez, por favor? —murmuré, totalmente desinteresado en la cartera que sostenía en las manos. La vendedor

