No habían parado de tener sexo durante días. A veces Sisi se despertaba y él ya estaba tocando y besándola. A veces era ella quien despertaba primero y no podía controlar el deseo irrefrenable de tocarlo. Ese día no había sido distinto. Ella estaba de costado, aún dormía de espaldas a él, y él estaba detrás de ella. Le empezó a besar el cuello mientras metía una mano en la entrepierna de la joven y luego cuando ella se empezó a despertar le dijo: —Buenos días hermosa— ella terminó de abrir sus ojos y el de abrirle sus labios vaginales. Luego la penetró, y mientras con la mano por delante le tocaba el clítoris cómo sabia que a ella le gustaba que la toque. Ella levanto su brazo y lo paso por detrás de la cabeza de él, abrazándolo de alguna manera. Sisi no había tenido tantos sexo en su

