Hacia aproximadamente más de un mes que Sisi estaba en esa época. Su relación cada vez más cercana y más íntima con James. Una mañana en la que la despertó como siempre lo hacía, con un beso y haciendo el amor y le dijo que la iba a esperar con el desayuno (ella con el tiempo se fue acostumbrando a la avena y tampoco es que tuviese demasiadas opciones en esa época), ella a diferencia de otros días sintió que el olor de la avena le resultaba repulsivo y empezó a sentir náuseas. Él pudo darse cuenta. Cuándo se sentó en la mesa para desayunar ella tenía cara de asco. —¿Te sientes mal?— le dijo él. —No sé, creo que tengo un poco de náuseas— —¿Quieres una cubeta? por si acaso...— —Sí por favor— le dijo ella. Ni bien término de alcanzarle la cubeta Sisi vomitó absolutamente todo lo que

