— Solo respira conmigo— repetía Sisi — Inhala, exhala. Inhala, exhala — de alguna manera sus palabras fueron calmando el atenazado corazón de Jamie. Ella lo ayudó a incorporarse. — Solo escucha mí voz, sigue respirando — ella sin que él se diera cuenta le tomó la muñeca de su mano izquierda y comenzó a controlarle el pulso. Percibió que poco a poco se normalizaba. "Gracias a Dios" pensó Sisi. — Es solo un ataque de ansiedad, estás bien. Todo estará bien — le dijo ella con voz tranquilizadora. Cuando él pudo volver a hablar le dijo : — ¿ Qué fue todo eso Sisi ?— todavía le faltaba un poco el aliento. Ella lo tomó del brazo. — Ven , ¿ puedes caminar ?— preguntó la joven. — Si, creo que sí — — Vamos, quiero mostrarte un lugar — Sisi esperaba que el pequeño lago con la cascada siguie

