Por alguna razón luego de esa primera vez que conoció a Jamie no se lo volvió a cruzar hasta luego de un par de meses cuando la llamaron para asistir el parto de una vaca de una nueva r**a que habían adquirido los Falcone, por intermedio del propio Jamie, y fue convocada al rancho por esa circunstancia ya que los partos eran su especialidad. Había ido en ese tiempo, pero en ocasiones anteriores, cuando la habían convocado, por algún tema veterinario y no se lo había cruzado hasta ese entonces.
Contrario a la primera vez que lo vio esta vez lo notó bastante reacio a su presencia allí en ese parto.
De hecho, cuando la vio llegar con sus aros su cola de caballo color rosa y su tatuaje que se veía pues tenía puesto una camiseta sin mangas y un pantalón de jean cortado con zapatillas, puso una cara extraña. No era de desagrado pero si de reprobación.
Lo primero que le dijo fue
-Este es el parto de la cría de una Aberdeen Angus premiada que trajimos de Argentina...no es uno de los caballos de Calixta. Podrás con esto?- y la miro de arriba abajo con lo que ella creía era algo de reticencia. Confirmando así sus sospechas.
Ella le devolvió la mirada con mala cara. Había confrontado cosas peores, mierda que se iba a amedrentar por ese proyecto de hombre aunque fuera tan atractivo y de apellido Falcone.
-Justamente mi especialidad son los partos- le brindó una sonrisa fingida
- No importa cuál sea la raza...No es la primera vez que ayudaré a alumbrar a una vaca- le contesto ella de mala gana.
Ella sabía por dónde venía el asunto pues no era la primera vez que era juzgada por su apariencia. Obviamente eso le había traído varias dificultades tanto en la universidad como en otros trabajos que hizo para mantenerse cuando estudiaba, e igual en el ejercicio de su profesión actual, pero ella no iba a dejar de ser quién era para que las demás personas se sintieran más cómodas y aparte la gente que la conocía sabía de la manera en que trabajaba
Y a fin de cuentas eso era lo único que contaba. Ella sin trabajo no se iba a quedar, pues su padre también era veterinario, pero le molestó especialmente que este joven con aire un poco altivo en su mirada la juzgara de esa manera como si no valiera más que un pedazo de mierda...mucho más le sorprendía luego de la primera interacción que tuvieron donde ella se había llevado otra impresión acerca del muchacho que era un par de años menor que ella.
La joven levantó altiva la barbilla...se sintió de alguna manera ofendida por sus palabras, eso podía deducirlo a través de su actitud corporal ya que la vio endurecer su mandíbula.
-No es que dudo de tus capacidades - le aclaró - Simplemente esto no es un conejo, un chancho ni un caballo de Calixta-
No aclares que oscurece, pensó ella mordiéndose la lengua. Pero solo le dijo
-Me parece que te olvidas que ese caballo de Calixta como tú le dices se trata de la cruza de un Mustang con un árabe pura sangre no estamos hablando de un caballo de diez dólares sino de varios miles precisamente- le contestó y lo dejo reculando
-La verdad que siento que estás menospreciandome a mí y a mi trabajo y a su vez estás menospreciando a tu hermana al "bajar el precio" de sus caballos ...lo cual me parece bastante extraño , pero si tú quieres no tengo ningún problema yo me voy y llamas a otro veterinario que asista el parto- le dijo ella
con una sonrisa satisfecha mientras oía su suspiro resignado
-La realidad es que el parto ya está muy avanzado. No creo que tenga tiempo de conseguir a otra persona y aparte he recibido buenas referencias de ti...- admitió Jamie finalmente
-Entonces no entiendo cuál es el problema ni porque me estás haciendo perder el tiempo... muéstrame la vaca por favor de una buena vez- le dijo ella seca y fastidiada
Finalmente la condujo al corral, la vaca parecía estar sufriendo dolor por los sonidos que emitía. Ella se puso los guantes para palparla.
El vio el momento exacto en que el rostro de la joven se tornó a uno de preocupación.
Sisi saco las manos de adentro de la v****a de la vaca y dictaminó
- Está mal ubicado el ternero, voy a tener que hacer una maniobra para reubicarlo pero necesito que tú y alguien más la sostenga porque puede dolerle y moverse...-
-Estás segura de que tú puedes con esto?-
Sisi ya cansada, arrodillada frente a la vaca puso sus manos sucias en sus muslos y lo miro fijamente
-Hazlo tú si quieres yo no tengo ningún problema-
El bajo la cabeza aceptando la derrota.
-No está bien mejor hazlo tú- le dijo
-Ok, sí voy a hacerlo no quiero volver a escuchar ningún comentario acerca de mis capacidades o la falta de ellas...necesito estar concentrada para esto y no puedo estar con alguien soplandome la nuca porque no le gustan mis tatuajes o mis aros- le echo en cara, porque sabía sin lugar a dudas que justamente su aspecto era lo que lo hacía dudar de sus capacidades.
Jamie sabía que estaba mal juzgar a alguien por su aspecto, creía que era su parte Harrison, pero no podía evitarlo. Y ella no lucía como esperaba que luciera una veterinaria seria en su trabajo.
Sin embargo para su sorpresa hizo un buen trabajo ya que ayudó a la vaca luego de una maniobra a dar vuelta al ternero y poder parirlo sin mayores problemas.
- Has hecho un buen trabajo- le dijo el un poco sorprendido
Ella estaba muy sudada ya que le demandó mucha fuerza física ayudar a este trabajo de parto.
También estaba un poco apenada porque contrario a la primera impresión que le había dado Jamie, en ese momento sentia un sabor amargo por el encuentro que habían tenido en esta oportunidad.
-...a pesar de mis tatuajes y perforaciones- le contesto ella irónica
El solo sonrío.
-Disculpa- le dijo con sinceridad.
- Es que no luces como uno esperaría que luzca un veterinario serio-
Ella no pudo evitar colmarse para ese momento. Y eso que era difícil que ella se molestara pues tenía un margen muy alto de tolerancia.
Se sacó los guantes, los tiro a un costado y se cruzó de brazos y lo miró para arriba... muy para arriba ya que ella era comparada con el una enana que apenas le llegaba a la mitad del pecho...bueno quizá con tacos...
-Ah si?- respondió con claro sarcasmo -Mira tu, es que no sabía que había un físico específico o unos requisitos que cumplir para lucir como un "veterinario serio"-
Jamie se enterraba cada vez más y más, solito.
-Reitero, no quise ofenderte te pido disculpas. De hecho hiciste un buen trabajo-
-No es solo a mí a quien ofendes, es también a tu padre qué es quién me contrato para este trabajo y ante quién respondo acerca de mí trabajo y de mis capacidades - hizo una pausa
-En definitiva es de tu padre, y su capacidad de elección para elegir un veterinario que esté a la altura de las circunstancias, de quién dudas- le dijo ella cerrándole la boca.
La realidad es que Michael y Mike Falcone habían sido muy generosos con ella aunque evidentemente el no lo supiera, pero ella se había sostenido a fuerza de sus propios logros en el puesto.
-Tienes razón...quizá me comporte como un idiota- admitio rascándose la cabeza.
-Prejuicioso idiota- remato ella
Dicho lo cual, recogió todas sus cosas y se fue abandonando el establo del rancho Falcone.
Jamie se sentía como un completo imbécil...era cierto que había sido prejuicioso pero no podía evitarlo, era más fuerte que él.
Ella no se amoldaba a lo que él esperaba de una chica que fuera veterinaria o de cualquier tipo de chica y lo peor era que él estaba interesado en ella. Había como una fuerza o algo que lo atraía hacia ella. De hecho desde que la conoció no la podia sacar de su cabeza. Hasta soñaba con ella... y estaba molesto porque no era su tipo de mujer. No era refinada, tenía tatuajes, tenía el pelo de color rosa, tenía perforaciones por todas partes...ni siquiera quería pensar bien en que partes ya que de solo imaginarlo se ponía duro... y para rematar se vestía como una adolescente.
Mientras e él le gustaban las mujeres con cierta clase y ella estaba por fuera de ese parámetro.
Así que sí, había sido prejuicioso con ella.
Pero quizás era más algo dirigido hacia sí mismo,como un auto castigo por fijarse en ella. No podía evitarlo y se sentía molesto por sentirse atraído por ella al fin de cuentas él tenía una novia. Una ejecutiva que trabajaba en Dallas a quién había conocido en la universidad y que no se parecía en nada a esta especie de hada tatuada y con aros.
Recordó entonces una breve charla que tuvo con su hermana Calixta hacia un tiempo luego de que llegó al rancho, donde le pregunto acerca de la veterinaria.
Su hermana lo miro inquisidoramente y le dijo cruzándose de brazos
-Qué clase de interés tienes en Campanita?-
-Campanita? - contesto el
-Si, ya sabes Tinkerbell como la de Peter Pan.- le respondió cómo si él fuera idiota.
Realmente el no había asociado a la jovencita con el personaje del cuento de Peter Pan.
entonces fue el quién la miro extrañado.
-Claro quizás ahora cómo lo has conocido no notas el parecido pero cuando yo la conocí tenía el pelo corto rubio con flequillo al costado con esos grandes ojos verdes que tiene se parecía mucho al personaje de Tinkerbell y en mi cabeza es Campanita incluso se lo he dicho y la he llamado así un par de veces porque se me ha escapado-
Para el la joven no se parecía en nada a Campanita pero supuso que en el momento en que la conoció su hermana quizás se parecía, sí.
A él más bien le parecía una especie de hada del bosque, tenía algo como místico, como un halo que la rodeaba incluso esa reminiscencia del pasado cada vez que la tenía cerca y sentia como una especie de nostalgia de haberla conocido en otro momento de su vida aunque sabía que no la había conocido pues no habían ido a la misma universidad ni se habían cruzado ni habían estudiado juntos antes, ni tenían amigos en común... ni siquiera frecuentaban los mismos lugares pues él se había asegurado de investigarlo a fondo. Así que no había ninguna manera en que la hubiese conocido antes.
Y sin embargo esa especie de sensación tan misteriosa que la rodeaba cuando estaba cerca de ella que lo hacía sentir como si lo estuviera transportando a otro momento... Y eso lo inquietaba pues lo sacaba de su eje.
A él le gustaba tener el control sobre las cosas y esta 'Campanita' de su hermana, hacía que se sintiera fuera de control y quizás por eso, en definitiva, ese día se la había tomado con ella.