A medida que iba acercándome, mis pensamientos se ponían en blanco, estaba nerviosa, hasta que lo vi, vestido con un traje parecido al del príncipe de la cenicienta, se veía tan… tan… ¿Perfecto? Susurró mi mente, al llegar hizo una reverencia y extendí mi mano que el beso tiernamente, me hizo sonreír. El lugar estaba adornado con muchas lámparas y pétalos, una hermosa mesa para dos que se encontraba justos debajo de preciosa luna llena junto a las estrellas. - Bienvenida - Gracias, pues logró sorprenderme señor Koslov -Él sonrió triunfante- el lugar es hermoso, es perfecto - Quería que estuviéramos solos, ser nosotros mismos - O, ¿Qué dirían todos al verte vestido como un príncipe animado? -Se quedó sin habla, pero luego se encogió de hombros- -

