El jueves por la mañana me sentí realmente cohibida, estaba desconectada de todo a mí alrededor y no lograba concentrarme en absolutamente nada, pase la mitad del día con un abogado revisando únicamente el contrato para la venta de las acciones y podía sentir como la frustración le salía por los poros cada vez que teníamos que revisar nuevamente una de las clausulas, terminamos sobre las tres de la tarde y pude percibir el alivio que sintió cuando salió de la oficina de Thomas. - ¿Desea que le traiga algo de comer? –Dice Margaret a través del teléfono. Escuchar como intenta sonar amable y respetuosa después de todo lo que pasó, me produce una extraña y atemorizante sensación de victoria. Por un momento pienso que merece que la trate con todo el desprecio del que sea posible, pero luego re

