CAPÍTULO VII Lord Heywood atravesó el vestíbulo y se dirigió al estudio. J.5, Miriam lo siguió, preguntándose con desesperación si todos ‘sus planes se habrían desbaratado y perdería lo único que le importaba en el mundo. Ella cerró la puerta y se quedó inmóvil, mirando a Lord Heywood con los ojos agrandados de angustia. Todavía temblaba de terror ante la perspectiva de acompañar a su tío y sólo deseaba correr hacia lord Heywood, esconder el rostro contra su pecho y sentir que sus protectores brazos la rodeaban. El, sin embargo, dijo sin mirarla: —Creo que ahora recuerdo a un General Duncan que vivía corno a unos nueve kilómetros de aquí. —Era mi abuelo. — ¿Era el comandante del Regimiento Coldstream? —Sí. —¿Por qué no me hablaste de él?» —El abuelo murió y acabas de conocer al t

