Me complace decir que la herramienta de Pancras, causa bastante dolor. Su pierna se rasga y puedo casi ver su hueso. La tortura es lenta, porque así lo muevo y cuando llego a la rodilla, lo mejor llega. Pancras suelta la pierna de Emiliano y mueve los tornillos para que el espacio entre los alambres, sean más pequeño. Los gritos continúan cada vez más fuertes, cada vez que los alambres se entierran en él. Pero ello no es suficiente para cortar sus huesos. — Ahora necesitamos cortar sus huesos. — Espera un momento — dice parcas abriendo la madera para que las superficies se toquen. La madera escondía unas hojillas, por lo que al mover la madera que lo cubría, esta se convierte en la base, que uno puede tocar para empujar las hojillas sin lastimarse. Sonrío ante este maravilloso esc

