26 Lily —¡Se acabó, Jean-Michel! —dijo Lily desde la cocina, asomando la cabeza, y lo encontró hasta los codos en fondant. Él comenzó a murmurarle a la mezcla. —Ridículo, estos pedidos de boda de glaseados plásticos, ¡oh, mon dieu! —exclamó cuando la vio—. ¿A dónde vas? ¿Y más importante, qué estás usando? Ella se rio y se miró. —¿No te gusta? —Vestida en unos pequeños pantaloncillos cortos, una camisa raglán y medias de béisbol hasta las rodillas, incluso ella se impresionó por haber podido lograr este aspecto. —Gustarme, no es una palabra para eso. Por cierto, está claro dónde vas a ir hoy. —Él arqueó una ceja y sonrió. —¿Oh? ¿Dónde es eso? —No sé la palabra en inglés. Nosotros decimos faire une partie de jambes en l’air. —Sí, no sé lo que significa. Pero entiendo lo que a

