Aquellos días transcurren rápidamente, Sebastián al igual que Rebeca sienten una fuerte atracción; sus encuentros íntimos son más consecutivos y constructivos, ya no se hablan de la misma manera fría. En ocasiones involuntariamente se toman de la mano, sus noches luego de entregarse su amor comparten la misma habitación; Rebeca ha dejado atrás el bastón al igual que aquel fastidio que le provocaba Sebastián. Comparten la mesa y luego mientras beben una copa de vino se sientan en el sofá y disfrutando una buena película; luego de sus encuentros amorosos comparten la tina. La recuperación de ella ha sido la mejor por lo cual ya no debe tomar algún tipo de medicamentos. La situación de María cada vez es demasiado peor, por más que trata Sebastián de ser fuerte en su interior se encuentra c

