La noche no ha sido nada fácil para ella, las pesadillas no le dieron oportunidad alguna para que descansara como lo planeaba hacer; al despertar conectan sus miradas y se dan un tierno beso. —Hola —Sebastián dibuja una sonrisa carismática. —Hola —respondió ella llevando su mano hasta la mejilla de él, admirando la clase de hombre que ha pasado una noche más a su lado. —Debo ir con mi hermana, sabes del terrible estado de salud en el que se encuentra, no me perdonaría si le sucediera algo y no alcanzará a verla —Rebeca siente. —Está bien; me dejas en la oficina y vas con ella, recuerda que te estaré esperando para que vayamos a vivir juntos al lugar donde compartiremos día tras día. —Nunca en la vida Rebeca ha compartido su vida con un hombre. Ella se siente segura de haber tomado aqu

