La situación de Sebastián no es nada fácil, y más porque se encuentra recibiendo el cuerpo de su hermana. Tristemente se encuentra solo, no hay una sola persona que lo acompañe en aquel duro dolor. Estando frente al ataúd su corazón se encuentra lleno de dolor, tristemente tendrá que llevar sobre su conciencia que el culpable de su muerte se encuentra libre y felizmente continúa con su vida como si nunca hubiera sucedido nada. Su teléfono móvil suena, se trata de Rebeca, a pesar de que no le responde ella sigue intentando. Aquel sonido dentro de su bolsillo Sebastián lo toma por alto; pero al ser tan insistentes no tiene otra salida más que dar respuesta. —Hola —su voz vidriosa y entrecortada son bastantes obvias para que Rebeca se dé cuenta de que algo no estaba bien. —Hola Sebastián,

