Lois Habían pasado cinco días desde que estaba en casa, mientras mis padres se vieron o nos vimos en la necesidad tomar dinero prestado para pagar la sangre, lo que resultó ser un tremendo golpe para los tres, pero era normal sobrevivir a base de préstamos, aunque este último nos colocaba en una situación muy forzada, tener que trabajar más. Ambos tomamos un segundo empleo, mientras el Alfa Joseph se mostraba decepcionado de mí, por no haber estado a la altura de lo que necesitaba Viviana y a que ahora su hija estuviera sola en aquella universidad llena de Alfas calientes, como él les llamaba. Lo del trabajo, las deudas o el enojo del Alfa eran nada en comparación con la fuerte necesidad que tenía de Emmanuel y hablo de una necesidad más que física. Incluso soñaba con él. Los últimos

