LOIS Esa voz… ¿Qué estaba sucediendo? —Ya está despertando.—Era el doctor. Entonces ¿dónde yo estaba? Sentía una cama debajo de mí, pero algo me decía que yo no estaba en mi cama. Abrí los ojos, en la puerta estaba el director y a mi lado el doctor. Frente a mi cama había un hombre alto, muy fuerte, de cabellera negra y ojos muy verdes, sus enormes cejas negras le hacían sombra a sus ojos de los espesa que eran. Aquella mirada me resultó familiar. A su lado había una diminuta mujer, de cabello corto, quedaban sobre sus hombros, tenía una mirada tierna y una cara muy pequeña, como cada parte de su cuerpo. —Mira, cariño. Ya ha despertado. ¿Por qué no llamamos a sus padres?—¿Mis padres? ¿Ellos quienes eran? ¿Qué hacían esas personas aquí? ¡¿O qué hacía yo aquí?!—Tienen que estar muy pre

