*°• LEONEL •°* Llegar a la mansión de mis padres siempre me llena de una mezcla de emociones. La casa, imponente y elegante, siempre ha sido un símbolo de nuestra familia y de los valores que mis padres me inculcaron. Al entrar, el aroma familiar me envuelve y me recuerda a mi infancia. Mi madre, siempre radiante y llena de energía, me recibió con un abrazo cálido y un beso en la mejilla. —Leonel, ¡me alegra tanto verte! —exclamó, con una sonrisa de oreja a oreja. Le devolví el abrazo, sintiendo el cariño y el apoyo incondicional que siempre me ha brindado. —Hola, mamá. También me alegra mucho verte —respondí, con una sonrisa. Mi padre, en cambio, es un hombre sereno y de pocas palabras, pero su presencia siempre impone respeto. Me saludó con un firme apretón de manos y un leve asent

