DAMIAN "¡¿Cómo te atreves, Damian?! ¡¿Por qué me avergonzaste delante de esos idiotas?!" estalló Cassandra, golpeándome en el pecho. Estábamos en el asiento trasero de nuestro coche, de camino a casa, cuando comenzó su arrebato, exigiendo una explicación por mis acciones. Su brusquedad afectó a nuestro guardia que conducía; ella lo había golpeado en la cabeza al intentar darme a mí, y el tipo casi pierde el control. "¡¿Estás loca?! ¡¿No ves que está conduciendo?!" le rugí, agarrándola de la mano. Ella me lanzó una mirada furiosa y empezó a hablar de la cena y de la vergüenza que le hice pasar. "¡Me humillaste! ¡¿Qué clase de marido eres?!" "No me obligues a detener este coche, Casey. Si lo hago, no te va a gustar", advertí, mirando con severidad a esta mujer testaruda. Pero no me im

