ANASTASIA Ese miedo, esa preocupación... ya no los sentía. Me sentía mucho mejor y más segura de expresarme sin tener que ocultar más mis problemas. Quizás ante los sirvientes de la mansión sí, pero no ante Diego. Él me apoya en este viaje y desea ayudarme a volver a la normalidad. Tomó mis problemas y los hizo parte de los suyos al atender mis deseos. Aunque es arriesgado para él, hace todo lo posible por complacerme. Y yo no puedo evitar hacer lo mismo por él cuando mi cuerpo anhela ese m*****o duro suyo. Digamos que estamos a mano. "¿Mejor?", preguntó el Alfa Diego mientras sacaba su mano de mi intimidad empapada. Asentí mientras respiraba agitadamente, bajando lentamente las piernas para calmar los temblores que me provocaba la intensa descarga. "Sí, me siento mucho mejor", respon

