DIEGO Unos minutos después de dejar a Anna sola, encontré a la pareja hablando en una esquina con la decepción escrita en sus rostros. Era obvio que la presencia alegre y animada de Anna no les había traído más que interrupciones. Mientras los observaba secretamente desde mi posición, noté que los ojos del Alpha Damian caían en mi dirección. Estuvo a punto de apartar la vista, pero se detuvo, fijando su atención en mí. Fingí no verlo y navegué con la mirada a mi alrededor como alguien que intenta mezclarse en la fiesta. Justo entonces... "Alpha Diego", alguien llamó mi atención por detrás, haciendo que me diera la vuelta para atenderlo. Al girarme, encontré a aquel molesto hombre regordete de antes. Tenía una sonrisa en el rostro y una mano apoyada en su estómago. Los ojos de un santo,

