En el camino Alex me miraba de reojo, sabía que estaba incómodo, y no sabía que decir para consolarme. -Lo siento, no es tu culpa- dije para no incomodarlo más. -No se que decirte, no me gusta verte llorar- dijo y me tomó la mano- Ana se que partimos mal, pero te ofrezco humildemente mi ayuda. Por favor ven a mi departamento, se que allí podrás estar más tranquila- lo miré y le sonreí. -No creo que sea lo correcto, mañana mismo voy a devolverme a Venezuela -¿Estas loca y tu carrera de actriz? -Eso quedó en el pasado, no puedo seguir aquí, porque todo me recuerda a Joe, y más ahora que él me olvidó tan rápido- dije secándome las lágrimas con mi mano -Francamente creo que es un estúpido al dejarte ir -No tiene la culpa, yo le mentí -De todas maneras, yo te hubiese dejado explicarme-

