Infierno (2)

2002 Words
-Te están esperando en la magistral Me sentía en shock. Algunas de las chicas que habían asistidos a citas "pautadas por los jefes" terminaban gravemente heridas, con secuelas y mal realmente. En nuestro trabajo podemos elegir con quien acostarnos, es como un plomero: solo el elige si destapar o no esa tubería. Si el cliente era simpático y te gusta su sonrisa, o si simplemente expira dinero y eso es lo suficientemente atrayente para ti, solo destapas esa tubería. Pero cuando el taxista particular deja de seguir su propia ruta para trabajar bajo un mandato, simplemente no es igual: dejas de elegir tu ruta y vas hacia donde te dirigen. Eso era lo que actualmente me ocurría. Mire sin hablar a Rami. Sus pómulos altos, y ese color que lo hace destacar entre una multitud como un lindo hindú, músculos que denotan su tiempo cargando sacos en el Puerto al ser adolescente y que desarrollaron un cuerpo fenomenal pero que, al mirar esos ojos cafés suyos, puedes sentirte segura de que todo pasara, porque es la calma en medio de la tormenta, el hermano mayor que esta ahí para curar tu rodilla herida. Solo espero joderme únicamente una rodilla. Los jefes dieron la orden a Rami que "Ira fuera preparada con su mejor atuendo para ser presentada ante un muy buen amigo de la casa". Ese argumento me ponia los pelos de punta. Entre a mi camerino donde había una sillita con un espejo y maquillaje por doquier, rodeado de zapatos de plataforma, brillantes y plumas, elegí no mi mejor atuendo, realmente el mas sencillo que encontré, no quería parecer tan emocionada cuando realmente solo estaba esperando que las horas pasaran rápido y no despertar al día siguiente con un moretón en alguna zona visible. La carne golpeada no vende. El traje era de dos piezas, un corset muy ajustado de color gris plomo y una maxifalda a juego que dejaba ver una muy entrada linea de mi pierna pálida, deje mis rulos rojos en su estado natural y, por obligación, rellene de rojo pasión mis labios, no coloque perfume ni adornos, ni siquiera un poco de escarcha para brillar como cuando estoy en tarima. Uno de los chicos de seguridad se coloco a mi lado para escoltarme hasta La Magistral, como era conocido el salón VIP del Eden Club's, donde estaban cubículos personales con camas y paredes de terciopelo n***o, ademas de un tubo de striptease en medio de la habitación. Las conozco bien, son mi hábitat, pero esta noche me sentía mas insegura que nunca, algo me decía que no iba a salir bien librada de esta. Dirigiéndome a la zona central de La Magistral, donde se encuentra la barra detrás de una docena de asientos y una pasarela para nosotras en el medio, vi un grupo de 6 personas. Reconocí a los 3 propietarios del lugar en medio de risas y miradas morbosas y no pude evitar sentirme aterrada. Las otras personas me daban la espalda pero noté que eran tres hombres. -Aquí esta, La Diosa de Fuego –Dijo el baboso de Nick, tal vez, el mas pervertido de los tres –Acércate Ira, aquí los caballeros están ansiosos por conocerte. Agarré aire y me prepare -Buenas Noches- dije con la cabeza baja, sin creerme lo suficientemente fuerte como para mirarlos a las caras -Creí que eras mas fiera- Dijo una voz despectiva, me sonó a adulto mayor así que mire a quien pertenecía y, sin equivocarme, me encontré con los ojos oscuros mas arrugados y sucios que he visto. Su mirada emanaba morbosidad y cosas malas hechas con gusto a personas que tal vez no lo merecían. Todos rieron, y eso me dio una chance de dar un paso hacia atrás, permitiéndome ver por primera vez al hombre a mi izquierda. El no se reía, en realidad me miraba como si fuera un perro con sarna. Mucho más alto que mi 1,60cm y con una tez clara pero un tanto tocada por el sol, ademas de tener el cabello oscuro un tanto descuidado que le daba un aire salvaje, labios grandes y ojos verde oscuro que me examinaban con molestia como si mi presencia le molestara tanto como a mi misma -Créeme, Tomas, es una verdadera fierecilla – Me "alabó" Steban, otro de los socios sucios del Eden, solo faltaba que el callado Ricardo hablara de lo rico que brincaba y hasta donde me lo podía tragar para que la venta del producto-osea yo- terminara. -Ira, tomate algo con nosotros, te parece bien ir a buscarnos tu misma las bebidas?- Dijo el otro hombre que estaba del otro lado del viejo sucio que me miraba los senos y se pasaba la lengua por los labios. NECESITO UNAS LINEAS fue mi pensamiento instantáneo y recordé que en el brasier traía un poco, solo necesitaba acercarme a la barra y que no me miraran mucho, ya que a los jefes no les gustaba que vieran que la mercancía realmente no deseaba estar presente al momento de tirarnos viejos arrugados como pasas y con exceso de pastillas azules en su sistema. Me acerque a la barra luego de servir de camarera de las seis bebidas escogidas por los "caballeros"- 3 cervezas para los insulsos, 2 whiskeys dobles para el abuelo y su compadrito y un vodka en las rocas para el que me mira como si diera asco- y mi bebida personal –tequila sunset bien cargado, pues necesitaba fuerzas para lo que venia-. Mientras Felipe, el barman, atendía dichos pedidos, me acerque al otro lado de la barra y, donde no me vieran, tome una tarjeta con el nombre del lugar he hice una linda, larga y gruesa linea de coca, agarre un pitillo he inhale por el orificio izquierdo hasta la mitad de la linea, luego, con el lado derecho, hice lo propio hasta que no quedo ni rastros del polvo blanco. Estaba tan absorta en lo mio que no me percate de un par de zapatos Jordan aparecieron en mi campo de visión, lentamente levante la cabeza como quien acaba de ser atrapado y vi la sudadera color n***o que poseía el mirada-del-asco junto a unos jeans ajustados y desgastados que le daban cierto aire a peligroso que, por algún motivo masoquista, me estaba excitando. Lastimosamente, su cara de asco hacia mí no ayudó ni mejoró, de hecho, aumentó aquella sensación caliente. -Se le ofrece algo?- Pregunte educadamente con dulce voz pero con una ceja levantada que indicaba lo molesta que me sentía por ser interrumpida cuando realmente estaba esperando que la droga se ajustara en mi sistema e hiciera lo suyo. -Vine a ayudar con las bebidas pero, si tan ocupada están haciendo tus mierdas, puedo solo con todo, -Felipe interrumpió la manera brusca de hablarme del hombre y este, sacando un fajo de billetes, mientras yo me tomaba de un trago mi tequila, apretó mas los nudillos y tomo la bandeja mientras yo me levantaba acelerada tanto como por lo que acababa de consumir como por el hombre que me miraba con tanto odio. -Por favor, no haga eso, me meterá en problemas -Y meterte mierdas en tu trabajo no te mete en problemas- Dijo venenoso, hiriéndome con sus palabras. Quien se cree este maldito matón como para criticarme? -Escucha- dije dejando de hablarle con respeto alguno pues mi orgullo estaba muy herido- No tienes idea de quien soy o que me ha pasado en la vida como para estar en el lugar donde estoy ahora. Las decisiones que ha tomado la vida por mi, junto con otras pocas tomadas por mi misma me han orillado a llevar esta vida, no espero que me entiendan pero por lo menos que se guarden su maldita opinión al respecto, si un hombre como tu- dije venenosa mirándolo con el mismo asco que el me miraba y viendo como abría sus ojos con asombro- que se cree mas que los demás, vienes aquí a mirarme como si fuera mierda, a hablarme como mi superior, y a esperar un respeto no merecido, pues estas muy equivocado. Roja de la ira me calle pues sabia que había metido la pata hasta el fondo, este imbécil le diría todo a los jefes y me ahecharan a la calle y tendría que volver a bares de mala muerte con idiotas apestosos a rancio. El hombre, sin decir palabra, me soltó la bandeja con las bebidas con delicadeza en las manos, tomándose su trago de golpe y pidiéndole otro a Felipe. Yo solté la bandeja en la barra y suspiré, tenia que humillarme de vez en cuando en este trabajo y no sería la primera ni la ultima vez -Mire, disculpe mi manera de contestar pero no me gusta ser juzgada, solo me importa mi trabajo, es lo que me esta ayudando en estos momentos a sobrevivir y no quiero perderle por un momento de lengua suelta. Si pudiera no decirle a mis jefes lo que acaba de ver y también lo que acaba de oír, pues...Me haría un gran favor El hombre levanto la mirada de la barra y algo brillaba en esa mirada oscura y ruda, me examinó el rostro, lo pude notar, y asintió -Discúlpame tú a mi por haber sido tan cabrón, está mal juzgar y por un segundo lo olvidé, simplemente creo que pensé una cosa totalmente distinta de ti, así que... Nada a pasado, ahora llevemos esas bebidas. El hombre no dejo de mirarme durante toda la noche, y, cuando a las 10;34pm me pidieron hacerles un baile público- al viejo sucio asqueroso, en realidad- su mirada era la que hacia que no dejara el baile a medias y saliera corriendo, cuando decidí bailar en el tubo y no en el regazo del viejo mis patrones pusieron cara de enojo pero al verme mover el trasero supongo que lo olvidaron. Mis manos acariciaban el tubo a diestra y siniestra, mis senos eran tocados por mis manos, igual que la boca, dando a demostrar lo que con tanta experiencia sabía. Al dar las 12am me vi obligada a tomar una de las habitaciones con el anciano, creo que ya me había dado unos 3 o 4 roces de coca en lo que iba de noche pero sentía que necesitaría mas luego de lo que ahí pasara. -Bien Hermosa, ven aquí- Dijo el hombre sentándose en mitad de la cama y bajando sus pantalones para que su m*****o aguado quedara en exposición. Creo que no hay nada mas denigrante y asqueroso que hacerle un oral a un anciano así que no veo el porque describirlo, lo que sí hay que contar es lo que sucedió luego de eso, ya que el hombre al acabar en mi boca, me tumbo en la cama con agresividad-mucha fuerza para un hombre de su edad, pienso- y sin pensarlo mucho sacó mis pechos del corset, acaricio uno con manos torpes y el otro empezó a besarlo llenándolo de toda la baba posible, no pude evitar sentir asco. Inconscientemente mi cuerpo se inclino hacia atrás y mi cara demostró en un segundo lo que mi cuerpo sentía, al parecer el hombre lo notó porque una mano quemando mi mejilla me tomó por sorpresa. -Arrugas la cara, maldita puta? Te doy asco? Crees que eres mucho para mí, no? Ya vas a ver putita- El hombre empezó a levantar mi falda sin mucho decoro y yo no dejaba de gritar para que alguien viniera a salvarme, creo escuchar un escándalo en el pasillo pero nadie toco la puerta y mi cara solo seguía sintiendo los golpes dados sobre mi rostro por el viejo mientras su m*****o era empujado sin pudor dentro de mi. Yo sólo deseaba, desde lo más profundo de mi corazón, rezando a quién quiera que pegase la oreja en el comunicador para oírme, que un rayo cayera sobre el Edén y me partiera a la mitad, antes de que conociese el verdadero infierno que ese hijo de puta estaba dispuesto a mostrarme.
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